La verdad incómoda: todos tenemos miedo
“Me sentí expuesto, como si todos supieran más que yo.”
“Tenía pánico de hacer el ridículo frente al juez.”
“Sabía lo que quería decir, pero no podía expresarlo.”
“Era joven… ¿cómo me iban a tomar en serio?”
“Me frustró no poder improvisar, pero tampoco tenía método.”
Si sos abogado litigante, probablemente te reconocés en alguna de estas frases.
En el juicio oral enfrentamos un enemigo silencioso:
la falta de entrenamiento real.
La litigación oral en Latinoamérica tiene una paradoja brutal:
nadie evalúa nuestro desempeño.
Nadie nos señala los errores.
Nadie nos dice qué funciona y qué no funciona en sala.
Litigamos a ciegas, con intuición heredada y práctica esporádica.
Mientras tanto, los fiscales litigan todos los días. Se entrenan en cada audiencia. Afinan su técnica. Construyen un músculo que los abogados independientes no desarrollan por falta de práctica constante.
Por eso, la mayoría de los abogados no litiga de manera intencional.
Litiga por intuición.
Improvisa.
Copia lo que vio hacer a otro abogado —que quizá tampoco sabe por qué lo hace.
Así se transmiten errores, vicios y técnicas obsoletas durante generaciones enteras.
La ignorancia técnica no se ve…
pero se siente:
• cuando el juez deja de escucharte,
• cuando tu interrogatorio se cae,
• cuando la evidencia no ingresa,
• cuando tu teoría del caso no convence,
• cuando perdés un juicio que podrías haber ganado.
Este vacío formativo es el que deja a generaciones de litigantes sin guía ni estrategia.
Y este es exactamente el vacío que nuestras mentorías vienen a resolver.
El mapa completo de los 4 tipos de abogados y sus temores
En cientos de entrevistas personalizadas descubrimos que los miedos cambian según la etapa profesional, pero todos comparten un punto en común: el juicio oral expone lo que no está entrenado.
1. EL ABOGADO PRINCIPIANTE
Problema central: desconocimiento + inseguridad absoluta
Temores técnicos
- No saber cómo funciona un juicio oral.
- No conocer las reglas de la audiencia.
- Temor a equivocarse con una objeción o procedimiento.
- Miedo a olvidar lo que debe decir.
- Incapacidad para estructurar un interrogatorio o alegato.
Temores emocionales
- “Tengo miedo de hacer el ridículo ante el juez o el fiscal.”
- “Sé lo que quiero decir, pero me bloqueo.”
- Sensación de no estar a la altura.
- Miedo a que el tribunal no lo tome en serio por ser joven.
- Pánico escénico.
Temores estratégicos
- No saber leer la reacción del tribunal.
- No poder sostener una audiencia cuando algo se desordena.
2. EL ABOGADO INTERMEDIO
Problema central: estancamiento + ausencia de método
Temores técnicos
- Interrogatorios improvisados que no funcionan.
- Falta de manejo de objeciones.
- Contraexámenes que pierden el rumbo.
- Problemas para presentar evidencia.
Temores emocionales
- “Me sentí superado. Improvisar ya no me alcanza.”
- Inseguridad persistente.
- Miedo a estancarse profesionalmente.
Temores estratégicos
- No lograr una teoría del caso sólida.
- No tener un sistema para planificar el juicio.
EL ABOGADO AVANZADO
Problema central: técnica desactualizada + comunicación débil + autoevaluación incorrecta
Temores técnicos
- Dificultad con testigos hostiles.
- Contraexámenes intuitivos.
- Falta de precisión para evidencias complejas.
Temores emocionales
- “Sé lo mismo que mis adversarios… pero a ellos los escuchan más.”
- Sensación de estancamiento.
- Miedo a ser superado por nuevos litigantes mejor formados.
Temores estratégicos
- Litigar por costumbre, sin método.
- No tener retroalimentación a su nivel.
EL ABOGADO QUE LITIGA DELITOS SEXUALES Y CASOS DE GÉNERO
Problema central: complejidad extrema + sesgos + miedo al error irreparable
Temores técnicos
- Enfrentar relatos sensibles sin herramientas.
- Lidiar con pericias deficientes.
- Contrainterrogar sin “revictimizar”.
- Manejar reglas probatorias restrictivas.
Temores emocionales
- “No puedo equivocarme. Un error destruye una vida.”
- Bloqueo emocional frente a víctimas.
- Miedo a tribunales predispuestos.
Temores estratégicos
- No tener teoría del caso sólida.
- Aceptar abreviados por falta de herramientas.
- No desmontar el relato con evidencia objetiva.
La raíz del problema: un sistema que no entrena litigantes
La litigación oral es un ecosistema donde:
✔ nada está completamente escrito,
✔ las reglas son interpretadas por personas,
✔ los imprevistos son la norma,
✔ el sesgo está siempre presente.
Por eso, un litigante puede sentir que domina el juicio…
y en un segundo perderlo.
Litigar exige:
• técnica,
• estrategia,
• control emocional,
• adaptabilidad,
• liderazgo.
Pero ninguna universidad lo enseña.
Y casi ningún programa lo entrena de verdad.
La solución: litigar con intención, no por intuición
En DH Litigación Internacional convertimos miedo en método.
Confusión en estrategia.
Intuición en técnica.
Soledad en liderazgo.
Nuestra misión:
Formar gladiadores listos para el juicio oral mucho antes de cruzar la puerta del tribunal.
La diferencia no está en saber leyes.
La diferencia está en saber cómo litigar.
En definitiva…
Todos los abogados —desde el principiante hasta el más experimentado— comparten un mismo núcleo de temor:
✔ miedo a no estar a la altura,
✔ miedo a fallar,
✔ miedo a perder un caso que podría haberse ganado,
✔ miedo a quedar expuestos, estancados o superados.
La mentoría existe para romper ese destino.
Litigar deja de ser improvisación.
Empieza a ser liderazgo.
Y en un sistema donde todo depende de interpretación humana, la preparación real es la única ventaja legítima.
La incertidumbre del juicio no proviene solo del resultado, sino del hecho de que el proceso es manejado por personas.
Personas que interpretan, priorizan, se persuaden o se resisten según sus propias lógicas internas.
Litigar no es repetir fórmulas: es dominar un entorno volátil con método, estrategia y liderazgo.
Ese es el vacío que DH viene a llenar.
Con sincero agradecimiento,
Déborah Huczek
