A la fecha no hay datos concretos sobre cuántos argentinos han emigrado o están por hacerlo en los próximos meses. Muchos de ellos se ven instados a abandonar el país debido al manejo político que se ha dado a la pandemia causada por el Covid 19. Las restricciones a las libertades individuales, la imposición de una cuarentena estricta que prohibió el desarrollo casi absoluto de actividades comerciales, y que se extendió por más de 8 meses, generaron el cierre estrepitoso de comercios y empresas tanto nacionales como extranjeras. Todo lo cual desencadenó en una debacle económica sin precedentes en la historia nacional.
Según estimaciones de la Cámara de Comercio, al mes de julio del 2020 más de 42 mil pequeñas y medianas empresas cerraron sus persianas en la Argentina. Más de 25 mil de estas empresas son pymes del Área Metropolitana Buenos Aires, que han concluido su actividad durante los meses de abril a julio debido a la recesión.
El fenómeno no sólo alcanza a la provincia de Buenos Aires. También ha afectado a las provincias del interior del país con el cierre de más de 18 mil pequeñas y medianas empresas. Todo demuestra que estamos atravesando una crisis económica peor que la que se enfrentó en los años de 2001 y 2002.
En búsqueda de mejores condiciones de vida
Según los reportes emitidos, el PBI de la Argentina ha caído más de un 10%, lo que ha incrementado la pobreza estructural. Esta situación ha obligado a muchos argentinos, principalmente de mediana edad, a planificar su salida del país en búsqueda de mejores condiciones de vida. Sin embargo, es preciso reconocer que, antes de que la pandemia azotara en todo el mundo, la emigración de argentinos era un fenómeno ya conocido.
En el pasado, muchas familias se han visto resignadas a la separación de sus miembros. Muchos jóvenes luego de terminar una carrera universitaria o terciaria deciden abandonar el país en búsqueda de mejores condiciones de vida. Ha sido común en la Argentina ser testigo de cómo los padres siembran la idea en sus hijos de que llegado un determinado momento, por ejemplo una nueva crisis económica o social, deban viajar y vivir en el exterior.
Por otra parte, también es común que padres y abuelos impulsen a sus hijos o nietos a irse del país para encontrar lo que aquí ellos tampoco han encontrado. A pesar del dolor que el desarraigo les causa, prefieren despedirse del ser amado antes que verlos fracasar.
Esta realidad se ve reflejada en los datos publicados por la ONU a fines de 2019. En dicho informe se afirma que 1.013.414 argentinos han decidido emigrar hacia otro país, lo cual constituye un 2,27 % de la población total. La emigración femenina alcanza al 52,63 % equivalente a 523.322 mujeres y la masculina al 48.36 % un total de 490.092 hombres. Principalmente la emigración argentina eligió a España como país destino, ocupando el primer lugar con 25,65 %. Lo sigue Estados Unidos con el 21,24 % y luego Chile con el 7,18 %.
Al igual que sucede con los extranjeros que deciden trasladarse a nuestro país, los argentinos que toman la difícil decisión de emigrar lo hacen porque las condiciones que se ofrecen no resultan alentadoras teniendo en miras el progreso personal. Muchos son jóvenes o personas de mediana edad que ven truncados sus sueños cuando advierten que la historia vuelve a repetirse. Una secuencia de crisis sociales sucedida cada diez años, la debacle económica, la inflación, la inseguridad y la presión tributaria como también los excesivos controles reducen drásticamente las esperanzas de los habitantes, que ven en otros países la posibilidad de concretar el tan anhelado progreso.
Recordemos que los argentinos somos personas muy arraigadas a nuestras costumbres, muy familiares y amistosos. Por lo tanto, tomar la decisión de distanciarse de los afectos es una situación que se toma como última medida. Sin embargo, da tristeza reconocer nuevamente que muchos jóvenes y personas de mediana edad ya están pensando en emigrar o lo han hecho en el reciente tiempo.
Así lo refleja una encuesta realizada a fines de 2019 por la Universidad Argentina de Empresa (UADE) a través de su Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales (INSOD). El 75 % de los encuestados (unas 1.179 personas de edad promedio de 32 años y un nivel socio económico medio alto) señaló que habían evaluado la posibilidad de emigrar de la Argentina.
¿Cuáles son las causas de la emigración argentina en la actualidad?
Las principales razones expresadas fueron la recurrente crisis económica, la búsqueda de mejores posibilidades de desarrollo profesional y la inseguridad. Entre los que han considerado emigrar del país en el último año, el 41 % pensó en España como destino. Seguido se encuentra Estados Unidos (12 %) e Italia (10 %). Otros países mencionados fueron Australia (8%), Canadá (7 %), Uruguay (4 %) y Alemania (3 %).
Los factores arriba señalados nos llevan a remarcar que es urgente para la Argentina desarrollar políticas públicas que alienten la inversión y el ingreso de extranjeros al país. Las buenas decisiones que se adopten de ahora en más, vinculadas a la materia migratoria y relacionadas con las inversiones, darán una nueva oportunidad al progreso económico y social al país. Debemos lograr que la Argentina cumpla de una buena vez, los deseos de progreso al que aspiran tanto sus habitantes.
Es imposible describir el daño que se genera cuando un argentino o un extranjero residente decide abandonar el país para probar suerte en otro lugar. A modo de ejemplo, resulta conveniente mencionar la cantidad de dinero que el Estado destina a una persona desde que nace hasta que finaliza una carrera universitaria. Este ciudadano o habitante asiste a hospitales y a escuelas públicas, disfruta de los servicios que el estado le brinda, tales como seguridad, educación, salud, espacios para recreación, justicia y tantos otros, que se sostienen con el pago de los impuestos que hacen los contribuyentes.
Imaginemos la pérdida que se produce cuando llega el momento de que esa persona, que ya está en condiciones de contribuir al sostenimiento de la economía, a colaborar en el progreso nacional retribuyendo con su esfuerzo todos los beneficios que ha recibido, decide irse del país.
La pérdida para el Estado y para el resto de los habitantes, es inconmensurable. Puesto que el argentino o el residente que se han formado en el país, se llevan consigo todo lo que han recibido de manos del estado, léase por ejemplo, educación, salud, seguridad, y tantos otros que son recursos que se destinan para la formación de toda persona. Toda esa capacidad estará al servicio y será aprovechada por otro país distinto del nuestro.
La fuga de talentos y cerebros en la Argentina
Pero además de lo expuesto, se produce otro lamentable fenómeno conocido como fuga de cerebros, fuga de talentos o migración altamente cualificada (MAC), que vendría a ser la emigración de ciudadanos que ya han sido formados, que poseen talentos o habilidades especiales en algún área científica o intelectual y que deciden con mucho pesar trabajar y residir en otras naciones más desarrolladas, que los valoran y que les dan la oportunidad que merecen de tener una calidad de vida mejor que la que puede conseguir en el país.
Generalmente estas personas deciden abandonar el país, impulsados por la falta de oportunidades, la falta de reconocimiento a su aporte en el trabajo, también por la inestabilidad económica o la persecución política. Este fenómeno es otro, además del citado previamente, que genera una pérdida de la inversión que se ha hecho respecto a ese ciudadano, ya sea por la educación superior que se le ha brindado a esa persona como también por el capital social del que formaba parte el individuo antes de decidir abandonar nuestro país.
Es triste para todos ver cómo los jóvenes, que son la promesa de un futuro mejor y que pueden aportar a la grandeza del país, no lo hacen porque deciden emigrar. Y más triste es todavía saber que un alto porcentaje de ellos jamás regresará porque los países donde decidieron emigrar los reciben con las manos abiertas y les dan todas las condiciones que aquí no encontraron.
Es para los países receptores de extranjeros un negocio redondo, puesto que no han invertido en ellos ni un solo peso, y reciben de aquellos lo mejor, sus ganas de trabajar en la mejor etapa de su vida y de ponerse al servicio del país que los recibe, otorgándoles las mayores ventajas. Por esta y muchas otras razones debemos encontrar las maneras para solucionar efectivamente esta situación.
Debemos generar las condiciones adecuadas para que estos ciudadanos se sientan reconocidos aquí, para que reciban un trato adecuado y se vean motivados a cumplir sus sueños en la Argentina. Una de las formas más aptas para lograr estos otros objetivos, es comenzar a reconocer la importancia que los asuntos migratorios poseen para la Nación.
Crear un sistema migratorio ordenado y orientado hacia el bienestar de los habitantes nos proporcionará la posibilidad de generar riquezas, retener a sus ciudadanos y atraer a aquellos otros que ansíen lograr su progreso en el país. La Argentina debe volver a ser la tierra prometida, el lugar ideal para vivir y concretar los sueños de los argentinos y extranjeros.
Por: Deborah Huczek
