La Argentina de cara a la lucha contra la Trata de Personas

El Día Mundial de lucha Contra la Trata de Personas conmemorado el 30 de julio es una perfecta ocasión para recordar cómo nuestro país tiene una gran deuda pendiente respecto a este importante tema.

Para cambiar esta realidad lamentable es preciso que se tomen acciones concretas que muestren cómo el país está colaborando para combatir este delito que se comete principalmente contra las mujeres y niñas, 70% de las víctimas lo son; muchas de estas niñas son secuestradas y sometidas a la explotación sexual.

Es decir, se cosifica a las personas, se les pone un precio y se las entrega al mejor postor. La dignidad e integridad de estas personas no puede sufrir semejantes vejaciones, es por ello que la Argentina asumió el compromiso de combatir estos crímenes.

Informe Mundial Sobre este mal

De hecho, el Informe Mundial sobre la Trata de Personas del 2020, que fue presentado en febrero de este año por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en base a datos de 148 países, concluyó que en los últimos 15 años, entre las víctimas detectadas, más del 30% son menores de edad.

Esos datos también revelan que el porcentaje de niños, mayormente utilizados para explotación laboral, pasó del 3% al 15%. En el caso de las niñas, tratadas con fines de explotación sexual, pasó del 10% al 19%.

Los datos son alarmantes y dan cuenta de que las políticas llevadas a cabo son insuficientes. La dificultas de nuestro país para lograrlo eficientemente, se debe, entre otros motivos a que la Argentina posee 76 pasos fronterizos que lo comunican con Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y Chile a lo largo de uno 9.400 kilómetros.

En tanto, los 5.100 kilómetros restantes, que conforman al resto de las fronteras, se encuentran linderos al Río de la Plata y la Costa Atlántica

Pero además de las razones geográficas, debemos reconocer que el control en las fronteras no ha sido la prioridad. Podemos reprocharles a todos los gobiernos nacionales que se vienen sucediendo, que ingresen personas con pedidos de captura huyendo de otros países, sin que nadie los detecte, o que se fomente de manera indirecta el negocio que hay detrás del tráfico y trata de personas.

También es preciso reconocer que muchas mujeres y hombres cruzan a diario con menores de edad sin que se les pida ningún tipo de identificación o acreditación de vínculos, lo que hace que la Argentina se convierta en un lugar apto para que se cometan este tipo de delitos trasnacionales.

La prueba de lo expuesto es que no hay datos oficiales que permitan saber cuantos extranjeros han ingresado de manera clandestina al país, y cuando no se controla quien ingresa, entran todos, los malos también.

Es obligación de los políticos mantenernos seguros dentro del territorio de la República Argentina, como también perseguir a estas organizaciones criminales para que nuestro país no sea la guarida de estos delincuentes o peor aún no sea nuestra tierra donde el delito se consume.

Para ayudar a revertir esta situación, es muy importante que se promueva la persecución de los autores de estos delitos a traves de tareas de inteligencia específicas, como también que la Argentina ejecute el debido control de los pasos fronterizos y castigue severamente a aquellos funcionarios que miran para otro lado, cuando los delitos son cometidos frente a sus propias narices.

De ahí la importacia de fortalecer la direccion en cuanto a política migratoria se trata, los gobiernos deben tener muy claro que los inmigrantes deben venir a contribuir con su esfuerzo para que la Argentina sea un país próspero, es por ello que se debe capacitar a los operadores encargados de ejecutar ese control.  

Nuestro compromiso de perseguir y castigar a los delincuentes no debe quedar en una mera expresión de deseos, sino que se deben dar señales claras de que se combatirá en todo tiempo y lugar ejecutando acciones concretas llevadas a cabo de manera organizada y bien planificada. Tomando medidas de protección y seguridad para todas las victimas que sean rescatadas de las manos de esos delincuentes.

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Por lo tanto, el Estado nacional tiene una ardua tarea, cumplir con la función de conservar las fronteras seguras y evitar, de este modo, el ingreso de extranjeros que no estén autorizados, o la concreción de crímenes tremendos como la trata de personas de la cual derivan los mas graves hechos que cualquier persona pueda sufrir.

Ejercer el control de las fronteras es un derecho que tiene todo estado para garantizar la seguridad de todos los habitantes del país pero también es una obligación frente a todos los ciudadanos del mundo que pudieran ser victimas de estas organizaciones criminales.

Por Déborah Huczek, abogada especialista en Derecho Penal y Migratorio. Coautora del libro «Los inmigrantes y el progreso de la Argentina», junto a Raúl Alberto Ricardes